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Callos con tomate, zanahorias y cebolla


Plato típico de la tradición popular campesina que preveía el uso de despojos, alimentos mucho más económicos que la carne, pero igualmente nutritivos y sabrosos. Un plato realmente delicioso y lleno de sabor, bajo en grasas y rico en proteínas.
100’ min.
Media
4 personas
Ingredientes


  • 800 g – 1 kg de callos de ternera (ya limpios y cortados en tiras)
  • 1 cebolla blanca mediana
  • 1–2 zanahorias medianas
  • 1 diente de ajo
  • 1 ramita de romero
  • Tomate triturado y tomates datterino (unos 400–500 g en total)
  • Un trocito de jamón curado (parte final, cortado en dados)
  • Vino blanco (medio vaso para desglasar)
  • Aceite de oliva virgen extra al gusto
  • Sal y pimienta de cubeba al gusto
  • Un trocito de jengibre fresco (opcional)
  • Queso Grana rallado al gusto
Preparation


Laven cuidadosamente la tripa, déjenla escurrir y córtenla en tiras finas. Déjenla reposar unos minutos para que esté lista para cocinar.

Mientras tanto, pele la cebolla y las zanahorias, y córtelas en cubos pequeños. En una olla grande, caliente un poco de aceite de oliva virgen extra con un diente de ajo picado y una ramita de romero. Añada la mezcla de cebolla y zanahoria y sofría a fuego medio durante unos 10 minutos, hasta que las verduras estén tiernas y ligeramente doradas.

A continuación, incorpore la tripa al sofrito y dórela a fuego vivo durante unos 20 minutos, removiendo de vez en cuando para que se impregne bien de los sabores y tome color.

Después de dorarla, añada el “culito” de jamón crudo cortado en trocitos, una pizca de sal gruesa y una vuelta de molinillo de pimienta. Mezcle con cuidado y deje que se impregnen los sabores durante otros 10 minutos. En este momento, agregue un poco de vino blanco y, si lo desea, un trocito de jengibre fresco: bastarán un par de minutos para que el alcohol se evapore y se libere el aroma del jengibre.

Luego, agregue el puré de tomate y los tomates cherry, enteros o partidos a la mitad. Cubra la olla con una tapa y baje el fuego al mínimo, dejando que se cocine lentamente durante aproximadamente una hora (o hasta que la tripa esté tierna), removiendo de vez en cuando. Si la salsa se reduce demasiado, añada un cucharón de agua caliente para mantener la consistencia adecuada.

Sirva la tripa bien caliente, terminando el plato con una generosa espolvoreada de queso parmesano rallado y un chorrito de aceite de oliva virgen extra en crudo.

¡Buen provecho! Para las cantidades según el número de comensales y cualquier duda, estamos siempre a su disposición.

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